Complicado toparse con el trabajo de Imon Boy (España, 1991) sin dejar escapar una sonrisa de complicidad.

 

Dueño de un estilo reconocible entre muchos, el artista malagueño mezcla en su cocktail de referencias todo tipo de ingredientes recolectados en el campo de la cultura de los videojuegos de los años 90, el cómic, el interminable pozo sin fondo llamado internet, y como no, el graffiti.

 

 

Con una paleta cromática juvenil y generosa en tonos flúor, pastel y colores complementarios, los trabajos de Imon Boy comentan de manera autorreferencial las peripecias del personaje que protagoniza casi todas sus historias: él mismo.